Ambos bajo el cielo, sentados contando recuerdos
Alegría infinita era lo que nos recorría
pero no podíamos seguirnos mintiendo el uno al otro.
La verdad estaba latente, y se hacía presente.
Corazones distanciados por mentiras, no distancias, fulminaban las miradas.
Vacilamos pero no continuamos.
Tomo la iniciativa.
Se paro y se marcho, no lo dudo solo avanzo.
Corría una a una las verdades como gotas,
cristalinas a través de mis mejillas,
una de ellas un
te amo

